Psicoterapia Zen: problemas actuales, con mirada budista
La técnica, que ya llegó a la
Argentina, está basada en el budismo y se trata de una
psicoterapia cognitivo existencial emparentada con la psicología
cognitiva y el Budismo Zen, tal como fuera enseñado desde Buda a la
fecha. En qué consiste y cuáles son sus beneficios
Lo que se conoce como Psicoterapia Zen aborda los problemas
humanos desde varios ángulos y procedimientos, de un modo compasivo
y pacífico.
El médico especialista en Psiquiatría y Psicología Médica, Jorge
Rovner (MN 81296) contó que la técnica surgió como un intento por
“generar un ambiente propicio dentro de un marco altamente
profesional, no sólo para enfrentar las dificultades actuales de
cada persona sino además para crear una nueva mirada de su vida
cotidiana”.
Se trata de una técnica destinada a todo tipo de pacientes, con
independencia de su credo religioso, género y edad, con la que ya se
trató exitosamente a más 2 mil pacientes en la Argentina.
“Cuando advertimos que el Yo fluye, resulta imposible sentirse
atacado: desaparecen los celos, la envidia y el rencor”, destacó el
especialista que cuenta con más de 20 años de profesión y 25 de
Budista, quien explicó que “el Budismo Zen es una de las escuelas
del budismo más conocidas y apreciadas en Occidente”.
El Zen afirma la necesidad de acceder al “mundo tal cual es”.
El Zen es –en palabras del especialista- por antonomasia la
tradición budista de la intuición y la espontaneidad. “En el Zen se
anima al otro a mantener su atención en el momento presente,
confiando en la sabiduría innata de todo ser humano para realizar
todo su potencial”, remarcó.
¿Por qué realizar Psicoterapia Zen?
1. Enfatiza la importancia del aquí y ahora del paciente, mostrando
el error que proviene de sobreestimar la importancia del pasado o la
anticipación del futuro.
2. Ayuda a lograr el desapego hacia todo tipo de codicia, generando
un inmediato cese del sufrimiento en todas sus variantes.
3. Intenta la transformación de las creencias erróneas y sin
basamento lógico – que constituyen fuentes importantes del
sufrimiento- en un modo de vincularse con la vida racional, práctico
y agradable.
4. Permite que la necesidad humana de trascendencia encuentre un
espacio de respeto y apreciación.
5. Enseña y educa en la práctica de la compasión y la paciencia del
paciente para con sí mismo y para con los demás.
6. Desarrolla en el paciente un modo respetuoso de ver y aceptar su
diversidad y la de los demás.
7. Explora y diseña nuevos paradigmas de progreso, éxito,
responsabilidad y objetivos a ser alcanzados en la vida.
8. Comprende y promueve todo tipo de actividad recta que permita una
vida con plena libertad.
9. Modifica y enfatiza el error en conceptos que promueven el
sufrimiento, tales como culpa, pecado, autoboicot, castigo, etc
10. Integra en su práctica cotidiana todos los avances
técnico-científicos con una mirada humanística y de trascendencia
personal.
“Personas con mucho escepticismo encuentran en el budismo un sistema
lógico, ético y práctico de ver el mundo”, aseguró Rovner, y aclaró
que “la terapia no es adecuada en pacientes alucinados, agitados y
con patologías severas”.
El especialista destacó que la Psicoterapia Zen “no sólo no se
opone, sino que admite y utiliza todos los avances de las
neurociencias y la psicofarmacología en términos de métodos de
diagnóstico, prevención y tratamiento de los problemas de salud
mental, espirituales y de adaptación cotidiana de la persona en un
mundo muy exigente y difícil de transitar en paz”.
¿Cómo es la sesión en la Psicoterapia Zen?
Durante la sesión, se procede a concentrar la mente en determinadas
situaciones o a meditar. Usando técnicas propias de la psicología
cognitiva (toma de perspectiva, afrontamiento, reestructuración
cognitiva, soporte familiar y del entorno, etc) e intenta alcanzar
dos objetivos: El primero es estudiar cómo las personas entienden y
utilizan las informaciones que llegan desde sus sentidos,
imaginación, recuerdos y fantasías al campo de su conciencia y el
segundo evaluar cómo esas cogniciones condicionan nuestra conducta
entendiendo que muchas veces son erróneas e inducen al sufrimiento.
De acuerdo a cómo percibimos el mundo, nos comportamos. Si lo
percibimos amenazante nos ponemos a la defensiva. Si sentimos a
nuestro mundo interno y externo en paz actuamos pacíficamente.

